Hace exactamente 488 años la mejor sangre de la juventud castellana regó los campos de Villalar, ejecutados por defender los intereses e identidad de su tierra frente a una monarquía tiránica y extranjerista.
Hoy casi 500 años después deviene imperativamente necesario el recuerdo de nuestros mejores. Padilla, Bravo y Maldonado cayeron para que, en estos días aciagos, recojamos la llama comunera que, otrora, inflamó castilla para luchar más que nunca, contra ese monstruo globalizador, que ahoga culturas y pueblos.
Es pues el mundialismo y la estandarización cultural contra lo que Castilla se debe defender, para preservar su identidad como una de las naciones cuna de Europa, y es hacia la Europa de los pueblos donde Castilla debe poner sus esperanzas de futuro como patria carnal que es.

La configuración actual del estado-nación, centralista y jacobino, es el cáncer que corroe a las patrias carnales (no se niega la existencia en si, como patria histórica, de España, sino lo criticable es que un Estado niegue la identidad carnal de los pueblos que lo componen) en esta vieja tierra ibérica, y el Estado de las autonomías un simple placebo, que divide a pueblos y culturas, por lo que deviniendo imposible el mantenimiento de los Estados-Nación, por su manifiesta incapacidad de armonizar las diferentes identidades de las distintas patrias carnales, la solución, no pasa sino por una la vuelta a los orígenes, a la tierra, a las Comunidades.
Hace casi 500 años Castilla cayó en Villalar, hoy Castilla se vuelve a levantar en la lucha por su identidad.
Feliz Día de la Patria Castellana.
Asamblea Identitaria.